El Presidente José Antonio Kast enfrentó cuestionamientos en su primera entrevista en cadena nacional con ARCHI, dejando definiciones en migración, seguridad y gestión.
En una entrevista transmitida en cadena nacional por la Asociación de Radiodifusores de Chile (ARCHI), el Presidente José Antonio Kast abordó diversos temas contingentes, desde seguridad y migración hasta economía y educación, en un diálogo que estuvo marcado por respuestas firmes, pero también por declaraciones que generaron controversia.
Uno de los momentos más sensibles se produjo al ser consultado por el despido de una funcionaria pública que enfrenta un tratamiento contra el cáncer. El Mandatario calificó el hecho como “lamentable”, pero defendió la decisión señalando que “tenemos que priorizar el bien de todos los chilenos”, insistiendo en que se trató de un problema “de confianza y gestión, independientemente de la situación de salud”. Sus palabras abrieron cuestionamientos sobre la empatía del Ejecutivo frente a situaciones personales complejas.
En materia migratoria, Kast reconoció que, a casi tres semanas de iniciado su gobierno, no se ha concretado ninguna expulsión de migrantes irregulares, pese a haber sido una de sus principales promesas de campaña. Aun así, reafirmó su objetivo señalando que espera que hasta 300 mil personas abandonen el país durante su mandato. “Le puedo casi asegurar que van a haber muchas personas que van a salir voluntariamente del país”, afirmó, agregando además que “el que venga lo va a pasar mal”, en referencia a nuevas medidas de control.
El enfoque del Gobierno en este tema apunta, según explicó, a “cerrar espacios” mediante fiscalizaciones y restricciones, lo que —a su juicio— incentivará la salida de extranjeros en situación irregular. Estas declaraciones han sido interpretadas por críticos como un endurecimiento del discurso migratorio.
En seguridad, el Presidente defendió el rol de las instituciones y adelantó cambios en la estrategia en la macrozona sur, aunque evitó entregar detalles: “Toma las decisiones, se hacen y no se comunican”, sostuvo, lo que generó dudas sobre los niveles de transparencia en futuras acciones del Ejecutivo.
Respecto a la violencia en establecimientos educacionales, Kast atribuyó parte del problema a una pérdida de disciplina y cuestionó la falta de medidas preventivas en años anteriores. En ese contexto, aseguró que “las acciones tienen consecuencias” y defendió sanciones incluso en casos protagonizados por menores, afirmando que “esos niños ya tenían conciencia de lo que estaban haciendo”, una postura que abre debate sobre el enfoque punitivo en contextos escolares.
Otro foco de tensión surgió en torno a las manifestaciones sociales. El Mandatario sugirió que existen sectores políticos detrás de algunas movilizaciones, señalando que “hay algunos sectores como que hubiesen estado durmiendo y ahora despertaron”, lo que podría interpretarse como una crítica directa a la oposición. Sin embargo, aseguró que el Gobierno respetará las protestas, siempre que no deriven en hechos de violencia.
En el ámbito económico, Kast defendió el alza en los combustibles, una de las decisiones que ha impactado negativamente en su aprobación. “No vamos a tomar decisiones en base a la popularidad”, afirmó, argumentando que se trata de medidas necesarias frente a una crisis internacional. No obstante, sus dichos contrastan con críticas que él mismo realizó en el pasado sobre este tipo de aumentos.
La entrevista también dejó en evidencia la tensión entre expectativas generadas en campaña y los primeros resultados de su administración. Consultado por su promesa de resolver el problema migratorio, Kast optó por recalcar que se trata de un proceso gradual, reconociendo implícitamente que los cambios no serán inmediatos.

