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Domingo de Ramos: Alabar al Señor con nuestra vida y obras.

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El obispo Vera exhortó a los fieles a vivir la Semana Santa más allá de los días feriados, promoviendo espacios de tranquilidad, oración y reflexión. Los invitamos a conocer cómo se vivió en algunas parroquias y comunidades este pasado Domingo de Ramos.

Monseñor Guillermo Vera Soto presidió la celebración del pasado Domingo de Ramos en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Pumanque, iniciando las actividades de Semana Santa con un llamado a vivir estos días con profunda fe y recogimiento.

En su mensaje, el obispo recordó que esta celebración marca el comienzo de la Semana Santa, evocando la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén. En ese contexto, destacó el ambiente festivo que se vive en las comunidades, donde familias, niños y jóvenes se reúnen para alabar al Señor y proclamar a Cristo como Rey.

Sin embargo, Monseñor Vera enfatizó que esta proclamación no debe quedarse solo en signos externos como los ramos o los cantos, sino que debe reflejarse en la vida cotidiana de los fieles. “Que podamos anunciar cada día que Cristo es nuestro Rey con nuestras obras, con una fe perseverante, con paciencia en la adversidad y con confianza en el Señor”, señaló.

Asimismo, invitó a los creyentes a dar testimonio a través de sus acciones, haciendo visible la fe en medio de la sociedad. En esa línea, recordó el llamado evangélico a “hacer brillar la luz” mediante las buenas obras, de modo que otros puedan reconocer y glorificar a Dios.

El obispo Vera también exhortó a vivir la Semana Santa más allá de los días feriados, promoviendo espacios de tranquilidad, oración y reflexión. Sugirió participar en las celebraciones litúrgicas, rezar en familia —especialmente el Vía Crucis— y buscar momentos de silencio que permitan contemplar el amor de Dios.

Finalmente, el obispo animó a los fieles a mirar a Jesucristo durante estos días santos, valorar su presencia en la vida personal y fortalecer la espiritualidad. “Iniciemos estos días para la gloria de Dios, permitiendo que nos ayuden a crecer en una mayor cercanía con Él”, concluyó.

La celebración en otras comunidades

En la parroquia San Francisco de Asís de Placilla, una multitud de fieles llegó hasta el templo parroquial para participar de la Eucaristía presidida por el párroco Valentín Zúñiga Santibáñez. La celebración se desarrolló en el marco del jubileo por los 800 años de la Pascua de San Francisco de Asís, patrono de la comunidad.

Familias provenientes de distintos sectores de la comuna participaron activamente en la liturgia y en la reflexión de la homilía, en una jornada marcada por la devoción y la tradición que caracteriza el inicio de la Semana Santa.

También en la parroquia Nuestra Señora del Carmen de San Fernando, las comunidades vivieron intensamente esta celebración. Las Eucaristías fueron presididas por los frailes encabezados por el párroco Mauricio Cavada Azofeifa, junto a Raúl Pérez Hormázabal y Julio González Carretti, acompañados por el diácono Fernando Pardo Castro.

Las celebraciones se realizaron tanto en la sede parroquial como en diversas capillas del sector, donde los fieles participaron en la tradicional bendición de los ramos. En algunos lugares, el gesto litúrgico se realizó en explanadas y espacios abiertos antes de ingresar al templo, manteniendo viva la tradición que recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.

Por su parte, en Pichilemu, la comunidad de la parroquia Inmaculada Concepción vivió un fin de semana marcado por la fe y la participación. Las celebraciones comenzaron en la Capilla del Carmen, desde donde los fieles iniciaron la procesión hacia el templo parroquial.

Uno de los momentos más significativos fue la participación de la Diablada Cardenal Caro, que acompañó el recorrido con un baile caporal, llenando de alegría el camino hacia la celebración litúrgica.

Las misas fueron presididas por el párroco Claudio Fuenzalida Piña, junto a diáconos y monaguillos, contando además con la participación del coro parroquial, cuyos cantos ayudaron a crear un clima de oración.

Durante la liturgia se proclamó la Pasión de Cristo, recordando el camino de Jesús hacia la cruz y preparando a los fieles para vivir con profundidad el Triduo Pascual, corazón de la Semana Santa.

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