El obispo diocesano, monseñor Guillermo Vera, celebró el Triduo Pascual en la comuna de Pumanque, acompañando a la comunidad parroquial en las principales celebraciones litúrgicas y compartiendo con los fieles estos días santos.
Una gran cantidad de fieles participó con recogimiento y profunda fe en las distintas liturgias y eucaristías celebradas durante el Viernes Santo, Sábado Santo y el Domingo de Resurrección en todas las parroquias de la diócesis.
Los templos se llenaron de comunidades que acompañaron los momentos centrales de la Semana Santa, destacando los vívidos y significativos Vía Crucis, que permitieron meditar el camino de Jesús hacia la cruz, así como las concurridas Vigilias Pascuales, celebradas durante la noche del Sábado Santo, donde los fieles renovaron sus promesas bautismales y celebraron el triunfo de la vida sobre la muerte.
Estas celebraciones dieron paso a la misa del Domingo de Resurrección, en la que las comunidades cristianas proclamaron con alegría el corazón de la fe: Cristo ha resucitado. En cada parroquia, familias completas, niños, jóvenes y adultos se reunieron para celebrar el misterio pascual, signo de esperanza y renovación para la Iglesia y el mundo.
Asimismo, nuestro obispo diocesano , monseñor Guillermo Vera, celebró el Triduo Pascual en la comuna de Pumanque, acompañando a la comunidad parroquial en las principales celebraciones litúrgicas y compartiendo con los fieles estos días santos, fortaleciendo la vida de fe y comunión en esa querida comunidad.
Con gozo y convicción, los fieles expresaron el anuncio que resuena desde los primeros cristianos y que hoy sigue vivo en la Iglesia:
¡Ha resucitado el Señor, verdaderamente ha resucitado!

