Con una masiva participación de fieles, el Santuario de San Judas Tadeo de Malloa celebró el miércoles 28 de octubre su fiesta patronal, una jornada marcada por la oración, la Eucaristía y la devoción al santo.
Desde las 6:00 horas se celebraron 18 misas, con la participación de sacerdotes de la Diócesis de Rancagua, quienes también estuvieron disponibles para confesar a los peregrinos que llegaron durante el día.
Uno de los momentos más esperados fue la tradicional procesión de San Judas Tadeo, realizada a las 16:30 horas por las calles de la comuna. La jornada concluyó a las 19:30 horas con la Eucaristía presidida por el párroco, padre Luis Piña, seguida de la adoración al Santísimo Sacramento.
Para el sacerdote, el sentido profundo de esta celebración está en el encuentro personal con Jesucristo. “Yo creo que la celebración de San Judas Tadeo, por lo menos lo que nosotros hemos querido improntar, es el encuentro con Jesucristo”, explicó.
El párroco destacó que cada peregrino llega con una intención particular, muchas veces motivado por sus seres queridos. Algunos acuden para agradecer, otros para pedir por sus familias y muchos para encomendar a alguien especial. Así, la devoción al santo se transforma en una oportunidad para abrir el corazón al Señor.
Un mes de fe y encuentro comunitario
La fiesta patronal fue el punto culminante de un mes de actividades. Desde el 28 de septiembre, la imagen de San Judas Tadeo recorrió las comunidades parroquiales, llevando un mensaje de fe y promoviendo encuentros de oración y fraternidad.
El sábado 17 de octubre, la imagen llegó al santuario acompañada por una procesión, carretones y huasos. Al día siguiente, la corrida familiar reunió a 371 participantes en recorridos de 3, 6 y 10 kilómetros.
La preparación continuó con la novena, el rezo del Rosario, encuentros de oración y actividades pastorales. También hubo una jornada de madrugadores junto a monseñor Guillermo Vera y un conversatorio sobre sinodalidad.
De esta manera, Malloa renovó su devoción a San Judas Tadeo, fortaleciendo los lazos de una comunidad que encuentra en la fe un motivo para caminar unida.

