El padre Robinson Piña, párroco del Santuario San Expedito de Rosario, fue nombrado el primer Vicario para el Clero, con la misión de acompañar a los sacerdotes y servir de vínculo con el obispo.
Un importante paso en la organización pastoral dio recientemente la Diócesis de Rancagua con la creación de la Vicaría para el Clero, instancia destinada a acompañar y fortalecer la vida y misión de los sacerdotes diocesanos.
Mediante el Decreto Nº 13/2026, fechado el 26 de marzo de 2026, el obispo diocesano instituyó oficialmente esta nueva estructura pastoral y nombró al Pbro. Robinson Piña como Vicario para el Clero, cargo que ejercerá ad nutum Episcopi (a voluntad del obispo). Con esta decisión, la diócesis da forma institucional a un servicio que anteriormente existía de manera más informal.
El padre Robinson Piña, actual párroco de la Parroquia Nuestro Señor del Rosario y Santuario San Expedito, explicó que esta vicaría surge como una respuesta a la necesidad de acompañar de manera más cercana al presbiterio diocesano.
“Primero se instituyó la Vicaría para la Pastoral Presbiteral y luego el obispo me nombró oficialmente como vicario para ejercer este servicio”, señaló el sacerdote, destacando que se trata de la primera vez que esta figura queda formalizada dentro de la estructura pastoral de la diócesis.
Según explicó el nuevo vicario, la misión principal será velar por el bienestar integral de los sacerdotes. Entre sus responsabilidades estará acompañarlos en sus necesidades humanas y espirituales, atender posibles dificultades en su ministerio y fortalecer la comunión entre los presbíteros y el obispo.
“El Vicario para el Clero debe preocuparse de la salud corporal y espiritual de los sacerdotes, de sus necesidades y de las problemáticas que puedan surgir en su ministerio o en sus comunidades. También cumple la misión de ser un puente entre ellos y el obispo”, precisó.
El sacerdote relató que recibió este nombramiento con gratitud y sentido de responsabilidad. “Agradecí al obispo la confianza que ha puesto en mí. Lo principal que me pidió fue preocuparme por la salud y el acompañamiento de los sacerdotes de nuestra diócesis”, comentó.
Asimismo, adelantó que ya presentó un proyecto de trabajo ante el Consejo Presbiteral, con el objetivo de desarrollar iniciativas que fortalezcan la vida del presbiterio y la misión pastoral de la diócesis.
Finalmente, el padre Piña pidió a los fieles acompañar este nuevo servicio con la oración por los sacerdotes. “Cuando uno inicia una nueva misión es muy importante encomendarse a la oración de la comunidad. Si tenemos sacerdotes contentos y con buena salud, tendremos también comunidades mejor acompañadas en su vida de fe”, concluyó.

