La capacitación reunió a fieles que prestan servicio en comunidades religiosas, movimientos eclesiales y ambientes pastorales, quienes obtuvieron la acreditación necesaria para trabajar en espacios eclesiales seguros.
Integrantes de comunidades religiosas, movimientos eclesiales y agentes pastorales participaron en una nueva formación básica en prevención de abusos, organizada por el Consejo para el Buen Trato y Ambientes Sanos de la Diócesis de Rancagua.
La capacitación se desarrolló entre el lunes 13 y el jueves 16 de abril, de manera online a través de la plataforma Zoom. Durante cuatro jornadas, de una hora y media cada una, los participantes profundizaron en contenidos orientados a fortalecer la prevención de abusos, promover ambientes sanos y seguros y reforzar la responsabilidad de quienes desarrollan servicios pastorales dentro de la Iglesia.
El curso estuvo dirigido especialmente a fieles que prestan un servicio pastoral o realizan labores remuneradas en ambientes eclesiales, quienes al finalizar la formación obtuvieron la acreditación necesaria para desempeñarse en espacios pastorales, requisito fundamental para trabajar en distintas instancias de la vida eclesial.
La coordinadora del Consejo, Claudia Lazcano, valoró la participación y destacó la recepción que ha tenido esta formación dentro de la diócesis.
“La gente ha sentido que desde el Consejo para el Buen Trato y Ambientes Sanos y del equipo de formadores hay una mirada más evangélica y dialogante con todas las partes que pueden implicarse en situaciones de abuso, lo que ha ayudado a comprender mejor los conceptos y temáticas”, señaló.
Asimismo, destacó que varios sacerdotes que han participado en el curso han manifestado que esta instancia formativa “les ayuda y les hace bien”, mientras que muchos fieles valoran que la Iglesia esté abordando estos temas.
Los participantes también valoraron la instancia formativa. Mary comentó que “me quedo con la sensación de clarificación y agradecida de que la Iglesia esté preocupada de este tema. Gracias a los expositores”.
Por su parte, René B. señaló: “Agradezco el curso. Me queda la sensación de que a veces nos vemos limitados en demostrar el afecto sincero con las personas, especialmente con niños y jóvenes”.
En la misma línea, Camila G. destacó el mensaje central de la formación: “Cuidar, proteger y acompañar a quienes han sufrido y promover ambientes sanos y seguros en la Iglesia y en la comunidad”.
El próximo curso de formación en prevención de abusos se realizará de manera presencial durante mayo en el Decanato San Fernando–Chimbarongo, en una fecha que será informada a través de las redes del Obispado de Rancagua.

