“100 años de victorias. La historia del Club Deportivo Victoria de Marchigue en la voz de sus protagonistas” es una crónica periodística que relata cómo el primer club deportivo de Marchigue no solo ha tenido una destacada trayectoria deportiva, sino que también se convirtió en un articulador de la vida social y cultural del pueblo.
Alrededor de 47 entrevistas a socios, exfutbolistas, dirigentes y simpatizantes dan cuerpo a este libro, que se divide en 12 capítulos, cuenta con más de 50 páginas de cien fotografías a todo color y que fue editado por Constanza Flores Leiva y su equipo editorial por encargo del Victoria, en una preparación que se extendió por más de 15 meses.
Los orígenes del club –anteriores a los de la comuna misma— la liebrada –fiesta costumbrista única en el país que el Victoria organiza para su aniversario— y los grandes bailables –que llevaron el nombre de Marchigue por toda la región— más la emocionante historia deportiva –que los llevó a coronarse como campeones de la Asociación de Fútbol de Santa Cruz en 1978— son algunos de los temas que lo estructuran.
La historia parte con el florecimiento del pueblo y su actividad comercial a la vera de la estación Marchigue, en el ramal San Fernando – Pichilemu. Los operadores del ferrocarril, provenientes de Reino Unido, disgregaron el amor por el fútbol en los campos que les tocó intervenir por el avance del tren.
En ellos el deporte penetró con fuerza, pues no había más actividades recreativas. Marchigue no fue la excepción, y la sede del Victoria se transformó en un punto neurálgico de reunión para salir a alentar al equipo, pero también para pasar la tarde escuchando música y organizar la liebrada, la fiesta de la primavera y los espectáculos artísticos y humorísticos conocidos como las veladas, entre otros.
Hoy el fútbol se ha transformado. Ahora se consume mucho más de lo que se juega y los que lo dan todo en la cancha ya no lo hacen por amor a la camiseta, como antes, sino a cambio de una remuneración. Hoy los clubes se esmeran por captar a las nuevas generaciones, pero compiten con todos los sistemas de entretención digitales.
A ese cambio ha intentado resistirse el club con esta publicación que relata cómo la identidad del club se ha fusionado tan íntimamente con la de Marchigue, que hasta una liebre aparece en el escudo comunal y todos los marchiguanos viven sus celebraciones como si fueran propias.
El objetivo fue rescatar la esencia del Victoria: las historias de las personas, familias victorianas, que con compromiso y esfuerzo han sabido mantener viva a esta institución que se proyecta al menos, por cien años más “Más que una cronología de triunfos y derrotas, esta crónica es el retrato de un pueblo que encontró en el Victoria un espacio de encuentro y de pertenencia” se asegura en sus páginas.
“Quien lea este libro no encontrará una historia perfecta ni completa, sino la que fue posible reconstruir noventa y nueve años después de que un grupo de hombres decidiera fundar un club de fútbol en un pueblo pequeño. Por eso, que cien años después esa historia se siga contando es ya, en sí misma, una forma de victoria” dice en su prólogo.

