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Cuaresma de la Fraternidad 2026: Cáritas Rancagua invita a transformar sacrificios en ayuda concreta.

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El padre Cristian Catalán, presidente de Cáritas Rancagua, llamó a la comunidad de la Diócesis de Rancagua a retirar la tradicional alcancía en sus parroquias y vivir la Cuaresma 2026 como un camino de oración, penitencia y solidaridad cristiana.

Con un llamado claro y directo, el padre Cristian Catalán, presidente de Cáritas Rancagua, convocó a toda la comunidad de la Diócesis de Rancagua a participar activamente en la Cuaresma de la Fraternidad 2026, una de las campañas solidarias más significativas del calendario pastoral.

El sacerdote explicó que esta iniciativa busca unir la vivencia espiritual de la Cuaresma con un gesto concreto de caridad. “Quiero invitar a toda la comunidad diocesana a participar de esta celebración, pero también de colaborar con la Cuaresma de la Fraternidad, que es la cajita que va a llegar a nuestros hogares y que nos invita a privarnos de algo para ir en colaboración y en ayuda especialmente de las personas más necesitadas de nuestra Diócesis”, señaló.

La campaña contempla que cada familia solicite en su parroquia la tradicional alcancía y la mantenga en su hogar durante los 40 días de este tiempo litúrgico. Allí podrán depositar el fruto de pequeños sacrificios cotidianos: renunciar a un gasto personal, moderar consumos o destinar el ahorro de alguna actividad recreativa a quienes más lo requieren.

El padre Catalán enfatizó que la Cuaresma 2026 no es solo un período simbólico, sino un verdadero itinerario espiritual. “Son 40 días de celebración, 40 días penitenciales, 40 días para rezar, 40 días para participar y 40 días también para colaborar con las personas que más necesitan”, afirmó, destacando que la oración y la solidaridad deben caminar juntas.

Los fondos recaudados a través de la Cuaresma de la Fraternidad permiten apoyar programas de ayuda social impulsados por Cáritas Rancagua, orientados a acompañar a familias vulnerables de la diócesis.

El llamado final es concreto: acercarse a la parroquia, solicitar la caja y vivir este tiempo como una oportunidad real de conversión, compromiso y solidaridad cristiana. “Que el Señor les bendiga”, concluyó el sacerdote.

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