El Santuario de Pelequén vivió cuatro días de oración, Eucaristías, confesiones y acompañamiento pastoral. Para monseñor Guillermo Vera, la celebración manifestó una “profunda vivencia de Iglesia” y confirmó que el Santuario es un lugar de fe y esperanza.
Una verdadera expresión de fe, esperanza y vida de Iglesia se vivió durante el último fin de semana en el Santuario de Santa Rosa de Lima de Pelequén, donde más de 250 mil peregrinos llegaron para celebrar a la primera santa de América.
De acuerdo con cifras estimativas entregadas por Carabineros de Chile, cerca de 15 mil personas asistieron el jueves 27 de agosto, 30 mil el viernes, 70 mil el sábado y aproximadamente 135 mil el domingo, día principal de la fiesta.
Este año, una experiencia especialmente valorada fue la apertura del Santuario durante la noche del sábado y la madrugada del domingo, permitiendo acoger y acompañar a los peregrinos que llegaron durante esas horas. La jornada contempló Misas, rosarios, bendiciones y una Misa de Sanación, presidida por el presbítero Cristián Giadach.
El domingo, las celebraciones litúrgicas comenzaron a las 06:00 horas y se extendieron hasta las 19:00, facilitando la participación de los fieles. La Misa central, celebrada al mediodía, fue presidida por el obispo de la Diócesis de Rancagua, monseñor Guillermo Vera.
Al concluir la fiesta, el obispo expresó su gratitud a Dios por este lugar de peregrinación. “Cómo no alabar y bendecir al Señor por tener el Santuario de Pelequén, lugar de fe y esperanza, de profunda vivencia de Iglesia”, señaló.
Monseñor Vera destacó además que fueron “días intensos, acogiendo y acompañando a miles de hermanos, que en espíritu festivo expresaron su fe en Pelequén”. En ese contexto, agradeció al presbítero Juan Carlos Farías y a todo su equipo por los preparativos, así como a los sacerdotes, diáconos y seminaristas que colaboraron en las celebraciones, confesiones y bendiciones.
El obispo valoró especialmente la experiencia del Santuario abierto durante la noche, calificándola como “un éxito muy valorado”. “Fueron miles de peregrinos, todas las Misas repletas de gente, abundantes confesiones, oración intensa, ambiente de fiesta y tranquilidad”, afirmó.
Finalmente, monseñor Vera recordó que “tener el Santuario es una bendición, don y tarea que todos hemos de valorar y cuidar”.
La celebración continuará en septiembre, con Eucaristías entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre, y las Misas de Término de Fiesta los días 5 y 6 del mismo mes.

