Convocados por la Diócesis de Rancagua, más de 70 participantes se reunieron en la Primera Jornada de Pastoral Familiar, un espacio de formación, reflexión y encuentro eclesial centrado en el mensaje del Papa Francisco sobre el amor y la familia.
El Santuario Santa Rosa de Pelequén fue escenario de la Primera Jornada Diocesana de Pastoral Familiar de este año, actividad convocada por la Diócesis de Rancagua y que reunió a agentes pastorales y representantes de distintas comunidades parroquiales de la región.
La jornada se desarrolló entre las 08:30 y las 14:00 horas y estuvo dirigida especialmente a quienes trabajan activamente en la Pastoral Familiar en las parroquias de la diócesis. La participación fue gratuita y tuvo como propósito generar un espacio de formación pastoral, diálogo y encuentro para fortalecer el trabajo eclesial en torno a la familia.
Según explicó Macarena Donoso, coordinadora diocesana de la Pastoral Familiar, la convocatoria superó las expectativas iniciales. “Generalmente tenemos unos 50 o 60 asistentes, pero en esta ocasión contamos con 71 participantes, todos muy interesados en los temas que abordamos”, señaló.
El eje central de la jornada fue la reflexión en torno al décimo aniversario de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, documento del Papa Francisco dedicado al amor en la familia y que ha marcado el trabajo pastoral de la Iglesia en los últimos años.
“Conversamos acerca de Amoris Laetitia y de cómo esta carta del Papa ha ido permeando el quehacer de la Iglesia y de las personas, especialmente en la manera de acompañar a las familias”, explicó Donoso.
La jornada contó con la exposición del sociólogo Eduardo Galaz, académico de la Universidad Católica, quien presentó una reflexión sobre los desafíos actuales de la familia y el papel de la Iglesia en su acompañamiento pastoral.
Uno de los momentos más significativos fue la presencia del obispo de la Diócesis de Rancagua, monseñor Guillermo Vera, quien inauguró el encuentro, bendijo a los participantes y compartió una reflexión inspirada en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, destacando la centralidad de la misericordia, el amor y el acompañamiento a las familias.
Desde la organización adelantaron que esta iniciativa tendrá continuidad durante el año. Está prevista una segunda jornada en agosto y, posteriormente, un encuentro diocesano de familias, pensado como un día completo de convivencia, oración y celebración de la Eucaristía, donde puedan participar niños, padres y abuelos de toda la diócesis; en un lugar y fecha por definir.

